Como que de la altitud del monte, despertó el gigante Jerry y de un impulso sopló, friolento impuso un nuevo clima en el sillón.
Como que enfrío, como que la luna, escueta, tímida, tambaleo su postura y dejó toda “coquetura”, tiró la seducción y envolvió el clima en tesitura de resguardo y evasión.
Como que enfrío, como que hizo aire y es entonces que sin alarde, uno incurre en eso de pensarle. No se, probable, fue el mismo acto, que al atinarle al punto sensible, al recuerdo, al vínculo innombrable, hizo viento y circulante aire que dio efecto y así con chanfle, se disipó la sensación del frío, del hueso entumido, encorvar el cuerpo y aventar palabras lamentables.
Como que enfrío, como que acá a la vuelta uno da cuenta que el aire, el fresco penetrante, viene de un recuerdo, mismo hecho que vuelve este cuento interminable.
Andrés Mesa Z. Sep10
miércoles 22 de septiembre de 2010
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