Somos todo y el cambio. Somos constructores de nuestro presente, creadores de todo y también la gente.
Somos todo y también el cambio. A éste lo buscamos como queriendo encontrarnos, lo llamamos y le tememos, lo moldeamos, lo creamos, lo preparamos para despertarnos y al final, hasta lo negamos.
Somos todo y el cambio. Nos definimos constantemente en respuestas, en abrazos, en sonrisas y también en acción de gracias.
Somos mucho más que gente trabajando, somos todo y el cambio, somos las estaciones y el frío, el cambio brusco del odio al perdón y somos también el impulso, el por qué del transeúnte, el motivo caminante del peatón.
Somos todo, también los amantes.
Somos todo y el cambio.
Somos los recuerdos y las glorias.
Somos las nostalgias y las victorias.
Somos todo, la conciencia colectiva, el hambre, el perfume y el sonido tácito de los amaneceres.
Somos todo y el cambio. El abrir y cerrar de ojos, el recibir y despedir de otros.
El crear y concientizar, el dormir, creer, besar y bostezar. Somos todo, también el cambio.
También ayer, así como mañana, necesitamos despertar, no sólo en las mañanas, no sólo el sol, sino también las almas.
Somos todo y el cambio. El río crece y tu pensando. Estas, y estando eres todo, creyendo creces y así envejeces, siendo todo, creando y en tiempos cantando. Y eres tu, somos todos y es así que el cambio es nuestro mejor aliado, nuestra mejor muleta cuando en veces se ha cojeado.
ANDRÉS MESA Z. dic11

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